«Deja de decir mentiras»

Traducción de Palmira Feixas

El descubrimiento de la sexualidad.

En 1984, Philippe Besson, hijo de una familia culta y alumno brillante en el instituto de su pueblo, conoce a Thomas Andrieu, el solitario y misterioso hijo de un granjero. El descubrimiento de la sexualidad de uno y otro viene marcado por el carácter clandestino de su relación adolescente, tan intensa como fugaz hasta que los caminos de ambos se separan.

Veintitrés años después, el ya consagrado escritor Philippe Besson, que vive abiertamente su homosexualidad, se topa en Burdeos con un hombre joven que guarda un inquietante parecido físico con Thomas, de quien nada más ha vuelto a saber.

Con una prosa adictiva, envuelta por el lirismo de la sencillez, «Deja de decir mentiras» es una apasionada lección contra la intolerancia y la ocultación de los sentimientos. Un viaje a las profundidades íntimas de todo ser humano, aquellas que ni el tiempo es capaz de borrar.

«“Deja de decir mentiras”, me repetía mi madre de niño. Hoy, aquí, por fin la obedezco: digo la verdad. Por primera vez. En este libro. Sobre un amor inmenso y secreto que ha acabado atrapándome»

Philippe Besson

Premio Maison de la Presse 2017

Más de 150.000 ejemplares vendidos en Francia

Película en rodaje dirigida por Olivier Peyon

«”Deja de contar mentiras” es una novela apabullante desde su simplicidad, desde su lenguaje seco y cortante que no se entretiene en la reflexión metafísica y que seguramente por eso alcanza la mayor intensidad»

Luisgé Martín

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Primera edición: octubre de 2018
Colección: CAJA ALTA
Género: novela
ISBN: 978-84-17496-12-8
PVP: 16,90 €
Formato: 14 x 21 cm. | rústica con solapas
Páginas: 180

No soy guapo, pero llamo la atención; eso lo sé. No por mi aspecto, no, a causa de mis resultados, murmuran: es brillante, está muy por encima de los demás, llegará lejos, como su hermano (…). Soy ese joven, en el invierno de Barbezieux. Los que están conmigo se llaman Nadine A., Geneviève C. y Xavier C. Tengo su cara grabada en la memoria, mientras que otras tantas, más recientes, la han desertado. Sin embargo, no son ellos quienes me interesan. Sino un chico a lo lejos, apoyado en uno de los muros, flanqueado por dos tipos de su edad. Un chico con el pelo enmarañado, una barba incipiente y la mirada oscura. Un chico de otra clase. De la D. Otro universo. Entre nosotros, una frontera infranqueable. Tal vez desprecio. Al menos, desdén. Y yo solo tengo ojos para él, el chico larguirucho y distante, que no dice nada, que se contenta con escuchar a los dos tipos, sin terciar, sin sonreír siquiera. Sé su nombre. Thomas Andrieu.