Yo. ¿Quién?

_ Jorge Burón

¿Quién es ese que habla cuando hablamos? ¿Quién es esa presencia misteriosa que se afirma en lo que piensa y escribe; aquella que se reconoce en el espejo o responde cuando dicen su nombre? En los aforismos de este ensayo fabulador y erudito, Jorge Burón se adentra en la densidad boscosa de eso que llamamos «yo» y lo persigue allí donde ha dejado su huella. En el rostro de Narciso reflejado en el agua, el oráculo de Delfos, la máscara trágica, los cuadernos de Valéry y los diarios de Sontag, el espejo de Las Meninas, la autoficción y sus variantes o el rito sacrificial. En todo ello se desvela la anatomía siamesa que forman el yo y la ficción; el vínculo errático y espectral que los une desde que Enheduanna firmó por primera vez un texto hace miles de años.

«Jorge Burón reflexiona en carne viva acerca de las denominadas literaturas del yo y ofrece un magnífico ejemplo de escritura fracturada en constante mutación. Quiebra su identidad y de esa incisión brota la literatura; entrega el propio yo y de esa inmolación emerge un cuerpo-otro, una textualidad donde el eco y el fragmento y las voces populosas y la herencia cultural son las
más puras instancias de pensamiento poético» _ Begoña Méndez

30 de septiembre

 

Primera edición: septiembre de 2026
Colección: bastardilla
Género: ensayo
ISBN:979-13-87713-20-1
PVP: 15,9 €
Formato: 11 x 17 cm. | rústica
Páginas: 190

134. Si Yo pudiera grabar por escrito cada una de las frases que ha formulado, cada formulación lin- güística que ha realizado a lo largo de toda su vida —oral, mental o escrituralmente—, quedaría ahí fijado un retrato del yo-palabra. Un retrato geoló- gico en el que se hallarían depositados todos sus estratos. Un mapa rizomático de palabras ensam- bladas sin jerarquía. Un sistema biológico donde se mostrarían las viscosas texturas de un organis- mo en marcha. ¿Qué sabría Yo de sí mismo si viera todo su yo-texto desplegado ante los ojos?

135. Paul Valéry, que estuvo más cerca que nadie de dejarse entero por escrito en sus Cuadernos, sabía bien que llegar al retrato total de la mente sería fatal: «¿Qué hombre podría soportar verse en todos los momentos de su vida y volver a pensar, como testigo, todo lo que ha pensado, todo lo que le ha venido a la cabeza y al ser?», Paul Valéry.

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