Esta habitación imposible de comer

_ Nicol Hochholczerová

Traducción de Mónica Sánchez Presa

Tereza tiene doce años. Ivan, su profesor de dibujo, cincuenta. Durante más de un lustro los unirá una relación enmarañada por el poder, el desequilibrio, el sexo y la obsesión. Tereza se confesará con su amiga Silvia y buscará palabras para nombrar esa sensación que le bulle en las entrañas. Ivan guardará el secreto y soñará con relojes que hacen tictac y lo persiguen. Cuando se emborrache, repetirá: «Te pareces tanto a mi hija, ¿sabes lo aterrador que es eso?».
Nicol Hochholczerová ha escrito una novela deliberadamente ambigua. Su prosa, afilada en el minimalismo y el simbolismo, sigue a Tereza en su compulsión por devorar aquello que no le alimenta. Las canas que a Ivan se le caen en el regazo, los miembros de sus otros amantes, las paredes de su habitación infantil. Tereza mastica y traga, pero su cuerpo es incapaz de digerir y asimilar el mundo que se abre ante ella. Se atraganta en su hambre por el goce y el dolor, por entender los mecanismos bulímicos que rigen su deseo.
Traducida a ocho idiomas, finalista del premio más prestigioso de Eslovaquia —el Anasoft Litera— y a la vez vetada en los institutos por el propio patrocinador del galardón, Esta habitación imposible de comer llega a las librerías españolas como uno de los debuts más polémicos y desafiantes de la literatura europea reciente.

«Una obra maestra del minimalismo; convincente, absorbente y poderosa», Michael Tate, Asymptote Journal

2 de septiembre en librerías

Primera edición: septiembre de 2026
Colección: Caja Alta
Género: novela
ISBN:979-13-87713-18-8
PVP: 19,90 €
Formato: 14 x 21 cm. | rústica con solapas
Páginas: 144

Cariño, tienes que pegar mejor esa asa, mira, así.
En el colegio llamas cariño a todo el mundo, pero solo me besas a mí después de la clase de dibujo, en el almacén, me da miedo moverme para no tirar las jarras, los platos y los animales de cerámica que hay en las estanterías. Me apoyo en ti, cariño, con cuidado, no sea que tires las jarras, mira cómo les han pegado las asas, como si fueran orejas de soplillo, seguro que en el horno se rompen; y mira esos estúpidos animales, aunque esta jirafa es una monada, ¡mira cómo saca la lengua!
Saco la lengua, pero solo un poco para no romper nada.

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